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Archivos Mensuales: junio 2010

Ven, entra, reta una nueva composición de escalas diferentes.
Ven, entra, reta… llena mi vientre de palabras intraducibles que no pueda controlar
de las que no pueda adivinar qué alumbramientos vendrán. Adviéntame.

Que de la petición nunca llegue dádiva extraña, nunca más.

Que lo que de mí salga mantenga mi naturaleza.

Esas fueron mis oraciones en horas solitarias.

Esta no es más que un ACTO DE HABLA. La emisión de señales de un animal con documentos en los que lo han inscrito como mi nombre y que en ocasiones parece sentirse acorralado.

“La xouba la agarras así, le cortas así con la mano la cabeza, le sacas la tripa, le metes la mano y la limpias bien, tienes que tener cuidado porque la xouba es muy blanda y se estropea. Si fuera el jurel le dejamos la cabeza, le metemos la mano por aquí y le sacamos la tripa; le cortamos un poquito las barbas estas que tiene y entonces ya está; limpio. La tijera,, mira, corté el rapante con esta tijera que fue del abuelo, que fue peluquero y cuando no le cortaba el pelo la usaba yo para el pescado y  la tengo de recuerdo.”

antonio!

La tijera, la que cuando no le cortaba el pelo usaba ella para el pescado y que ahora tengo yo de recuerdo me obliga a aprender a usarla. Tengo el recuerdo de un trabajo que yo nunca hice, el trabajo de empezar.

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La memoria, la que comenzó en un lugar en el que al principio era la pesca . La memoria política y la política de la memoria; la que estaría ya para siempre a causa de las tijeras y como yo misma lisiada, amputada: sin cabeza, sin tripas y sin barbas. Una falta que ya nunca más nos dejaría tranquilas y que empieza siempre, de nuevo, con la misma demanda:

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“_Antonio! _¿Qué haces aquí? _Nada, sólo quería estar contigo._ Hay que ver, cuánto le cuida. Ya quisiera yo una como esa!. Parece que disfruta llamando la atención. Pobre Antonio, va a hacerle un desgraciado. Eso le pasa por casarse con una extranjera. _ Acércala en ese bote. _Sólo quiero estar contigo, pero tú también debes cambiar, sonríe. Si te molesto me marcho, no quisiera que tuvieras problemas, por mi culpa. _Estate tranquila _Ya los tenemos; Antonio! Antonio! Ven aquí. _Hay trabajo ahora, tengo que irme.* Stromboli Terra de Dio, Rossellini, 1950

Irse. Tu trabajo, estar yéndote. Mientras, yo, sustituyéndote. Mi otra abuela, la madre de mi padre, mi madre y yo fueron mujeres de desaparecidos parecidos.

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Nosotrxs, lxs hijxs, somos hoy vuestro trabajo consumido. A nosotrxs también se nos pelan las manos pero no sabemos por qué; se nos queman de dejar correr los cabos sueltos de nuestras historias. Pura plusvalía de vuestro esfuerzo del que no quedará ningún testigo porque nos han desaparecido. El trabajo de la poética así, duro. La poética del trabajo así, dura; continua, en el deseo continuo. Aquel que se tragó todo el pescado sin limpiar

Puesta en escena poética Festival en Conserva, Massó. Cangas 13-06-10, día de San Antonio

Genghis, hombreocéano, sobrenombre del más fino acero
comienzo de toda conquista (su posibilidad)
con tu canto me sangré
“un espacio que sólo será Sáhara, mis venas,
una justicia que ya no será ni Luz ni Color”
.
Genghis hombreocéano incontornable
me traspasó;
Ni hembra-tiburón, Maldoror, ni ningún devenir-otro, animal
dieron oxígeno suficiente para recibirte en tu marcha
Genghis, hombreocéano.

Vuelvo aquí, estoy.
Mi madre y yo desenrredábamos cadenas de plata
sentadas sobre la cama.
Como los zapatos muchas tallas más grandes
deseaba ponérmelas
peces azules encuentro ahora
compulsivamente colgados de cadenas.

Vuelvo aquí.
Huele a allí, lirios grandes, enormes
que el hombre al que no dejo pasar
corta para mí –ha cortado- cada treinta años.
Lirios enormes respiran en mi salón
se abren todo lo que yo necesito una voz.
Erguidos expresan por mí estos años de silencio
y parece que tú estás sin hablarme aquí conmigo
real o no, poblándome.
Arráncate de mí,
si de mí no viene el control
que se ordene lo preciso por quien disponga,
que de donde creo venga la fuerza.

Vuelvo aquí, siguen obrando las palabras en mí.
Una iniciativa perpetua tengo contigo
que vuelves a desaparecer del habla posible.
No quiero más esta diferencia, siempre excluida,
cuando ya es posible explotar mis frases.
Siguen pidiéndome aire, los lirios enormes
sin respetarme y abriendo absolutamente
sin ser voz , respiran y agotan
enormes, la tiranía de la casa.
Fantasías de hogar una noche cada treinta años.
Sola intentando con muchísimo cuidado
mantener esa adivinada consciencia
de cuando no gobernaba pero no dudaba.
No dudé nunca hasta el día del medio.
Acaba hoy, domingo treinta, este día.

Levanto apenas la vista y siguen abriéndose
de forma extrema esta tarde de lirios.

-Primer día después del final del día del medio-

Los lirios han muerto
y el ánimo ha vuelto.

La noche anterior al día domingo treinta,
cuando tres veces diez estaba volviendo,
golpeó el viento contra toda la ciudad, toda la noche.
Viento violento cansado de esperar el viaje detrás de mis hombros,
tanto tiempo mudo.
Suelto al fin, mi pelo volvió a arremolinarse en su sitio
y todo el camino desde mi cuello al final de mi cuerpo se poseyó.
Anunciada, su partida, al principio del final del día del medio lo sentí cumplirse
y dispuse. A mansalva, mía esta vez la mano, mi –cuerpoacompañado-
entregado a la que sería la última noche de ese largo día, el del miedo,
traspasó el límite- montaña por balcón- con todas las cortinas corridas
para despedirme. Lleno de sí él, llena de mí yo, vacío de mi él, vacía de él yo
arreció contra toda la ciudad toda la noche, enloquecido ensordeció el sueño,
golpeó todas las ventanas, las paredes y las puertas.
A mansalva, mía esta vez la mano, contuve la culpa;
cumplí y abandoné.

Esta es una construcción deseante. Deseo de seducción; de poner al desnudo; de violar el lenguaje: conocer. Conocer (en el sentido bíblico) el cuerpo del lenguaje que me construye mundo.
Ésta es la construcción deseante de la tentadora tentada continuamente por la tentación de tentar (en el sentido germánico) que exige el sacrificio de la obra:

aquí comienza

naturaleza: naturaleza como género, clase y especie. Especie como asunto, caso, o idea que se representa Uno de Algo en el alma (el alma y los indicios del cuerpo); naturaleza en infinitivo (el modo que aglutina las formas impersonales del verbo, el que da nombre al verbo). En el principio fue el verbo; en este principio, fue (es) el innúmero.

naturaleza segunda: segunda como favorable, la que secunda mis propósitos, la que me asiste cuando no soy E, nuncio (E como proposición universal negativa, la que pone en relación a lo que difiere) la negatividad universal de la primera naturaleza ± la negatividad positiva de la segunda naturaleza, sádica.

naturaleza segunda 02: 02 para comenzar a contar en el otro, no en el uno. Si bien hubo una antigua naturaleza, primera, en relación a las de su especie.

Naturaleza segunda 02: Plexo poético textual. Flexión del lenguaje. Desinencia del cuerpo. Plexo (como filamentos nerviosos entrelazados), poético (integral), textual (total). Proceso impersonal de inoculación de la enfermedad (pasión, anormalidad) del lenguaje en el lenguaje; el no lenguaje. ¿puede adquirir inmunidad, el lenguaje, o ser inmunodeficiente, el lenguaje?, ¿responde, el lenguaje?

la erotización del lenguaje

Desinencia del cuerpo: desinencia como morfema flexivo añadido a la raíz (el trabajo, continuo, de desenraizarme). morfema como unidad básica de significado gramatical. La unidad básica, en mí, significativa para la relación en mi cuerpo-oración. Morfema flexivo: alteración en mí, voz: sonido que forman algunas cosas inanimadas heridas por el viento o hiriendo en él.
vosotros, mis vientos…